heridas

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Si leíste la primera parte entenderás lo que viene a continuación, de lo contrario te recomiendo ir a la entrada con la primera parte. Reitero que son observaciones basadas en el libro Las 5 heridas que impiden ser uno mismo de Lise Bourbeau. https://lisebourbeau.com/
En la entrada previa revisamos las heridas rechazo y abandono. Hoy continuamos con humillación, traición e injustica y el proceso de sanación que nos propone la autora.

LAS 3 ÚLTIMAS HERIDAS Y SUS MÁSCARAS

Herida #3 – humillación

Tiene que ver con herir el amor propio de alguien, disminuirlo. Entre los sinónimos están la vergüenza, la sumisión y la mortificación. Esta herida se manifiesta entre el primer y tercer año de edad cuando estamos aprendiendo a valernos más por nosotros, ir al baño solos, por ejemplo, y comprender lo que nos dicen los adultos. Si un alma llega al mundo para sanar esta herida elige progenitores que le humillarán.
Se manifiesta o despierta si percibes o interpretas que tus padres sienten vergüenza por algo que dices o haces o si te controlan demasiado. Desde pequeños se puede percibir el desagrado y sentir por ello vergüenza o humillación.
La máscara para esta herida, “masoquista”, una persona que encuentra satisfacción y hasta placer sufriendo. Aun de forma inconsciente busca el dolor y la humillación en muchas interacciones. El masoquista suele ubicarse en situaciones en las que se ocupa tanto de otros que se olvida hasta de sí mismo. Es la máscara más difícil de detectar.
Vocabulario probable: “ser digno o indigno o merecer o no”; usa muchos diminutivos “tienes un minutito para mí”, “tengo una pequeña idea o solución”. Sin embargo si va a comentar alguna falla personal la magnifica “qué gran torpe soy”, “qué trastada más grande he hecho” cuando a la luz de otros son errores insignificantes.

Herida #4 – traición
El término clave relacionado a esta palabra es fidelidad pues es justamente lo contrario. Surge entre los 2 y 4 años de edad cuando se desarrolla la energía sexual y sufrimos el complejo de Edipo, o enamoramiento de nuestro progenitor del sexo opuesto (o persona que juega este papel), con quien se produce esta herida.
Muchos crecen y no superan ese “enamoramiento” y buscan la aprobación de ese padre o esa madre de forma permanente. Entre más los ignoren, más devaluados o traicionados se sienten. Tienden a comparar a sus parejas con sus padres y a generar numerosas expectativas en ellos para compensar lo que no recibieron del progenitor.
Puede darse cuando nace otro hijo y se vuelca la atención de forma abrupta y marcada hacia el nuevo bebé.
La máscara es la del controlador. Desarrolla esta conducta para ser fiel y responsable a los compromisos o garantizar que los otros también cumplan sus compromisos.
Como no toleran la traición hacen lo posible por ser responsables y fuertes, incluso al emitir juicios u opiniones. Se impacientan si les entregas algo tarde o en tiempo justo; son muy puntuales y sufren cuando pasa lo contrario. Les cuesta delegar porque deben confiar en otros y le aterroriza que le mientan.
Vocabulario: ¿me entiendes? Para validar que estás de acuerdo con su opinión, más que para saber si comprendiste.

Herida #5 – injusticia
La justicia tiene que ver con la apreciación y el respeto de los derechos y mérito de cada uno. Quien sufre esta herida se siente poco valorado, apreciado o respetado en lo que considera su justa medida. Incluso si la persona considera que recibe más de lo que merece, lo entiende como injusticia y le apena.
Se desarrolla entre los 3 y 5 años al desarrollar la individualidad. Puede provocarse con padres muy autoritarios, severos que critican frecuentemente.
La máscara es la rigidez. La persona rígida suele ser muy sensible pero aprende a no mostrar eso a los demás. Por ello parecen fríos e insensibles.
Procura la justicia y la exactitud al máximo, tienden por ello a ser perfeccionistas. Quien sufre de injusticia es más propenso a sentir envidia de quienes tienen más y bajo su criterio, no lo merecen. Es quién más temor tiene de engordar, no acepta el vientre abultado y lo esconde.
Su percepción es que se le aprecia más por lo que hace que por lo que es. Tienen mucho miedo a equivocarse. No respeta sus límites, se exige mucho.
Vocabulario: no hay problema, no pasa nada; siempre o nunca; muy bueno, muy bien, muy especial; justamente, exactamente, ¿estás de acuerdo?

LA SANACIÓN


Puedes sanar tus heridas si las identificas y las aceptas, aunque no estés siquiera de acuerdo en que existen.
Proceso de sanación son 4 pasos:
1. Adquirir conciencia de la(s) máscara(s) que lleva(s);
2. Si sientes resistencia a admitir tu herida debes aceptarla. Aceptar una herida es detectarla, observarla en nosotros y entender que tener situaciones que resolver es parte del ser humano. Ponernos una máscara para no sufrir es un acto de amor.
3. Darte el derecho o permiso de haber sufrido de niño debido a alguno de tus padres y perdonarlos por ello. Sentir compasión por ellos, porque es muy posible que ellos hayan sufrido lo mismo y tu acto rompe ese patrón.
4. Volver a ser tú, sin esa máscara. Amor total por quien realmente sientes que eres ahora.

“El amor es la experiencia de ser tú mismo.”

El rechazo está sanando si: ocupas tu lugar, te afirmas, te manifiestas amor. Si alguien parece olvidar que existes, no te sientes incómodo internamente.

El abandono está sanando si: te sientes bien contigo al estar solo y cada vez buscas menos llamar la atención. Menos drama en tu vida y más deseos de emprender proyectos, aunque no te apoyen otros.

La humillación está sanando si: le das prioridad a tus necesidades antes que a las de otros. Cargas menos, te sientes más libre. Dejas de crearte límites. Haces preguntas y pones en su sitio, de forma impecable y respetuosa, a quien te molesta.

La traición está sanando si: te alteras menos o nada si cambian repentinamente los planes. Ya no buscas ser el centro de atención. Si logras algo especial te sientes bien solo con tu reconocimiento, sin importar si otros lo hacen o no.

La injusticia está sanando si: te permites ser menos perfeccionista, cometer errores sin montar en cólera o crítica. Muestras tu sensibilidad, lloras delante de otros sin perder el control y sin temer al qué dirán.
Si tus heridas sanan eres más autónomo, menos dependiente en el plano afectivo, pides ayuda sin esperar que el otro se dé cuenta lo que pasa.

“Lo que somos y lo que hacemos debe ser la fuente de nuestro bienestar y no los halagos, el agradecimiento, el reconocimiento o el apoyo de los demás.”

 

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21 respuestas a “Las 5 heridas del alma – segunda parte”

  • De allí la importancia de darle al niño la atención que se merece, ser escuchado, entendido, comprendido, amado, atendido, darle su tiempo y espacio. Hay muchos casos que vemos a diario de niños que han sufrido grandes y terribles experiencias en la vida, aunque trato de evitar esas noticias por que me pongo terriblemente mal, me duele el alma. Ahora gracias a este breve resumen, he podido comprender algún comportamiento de gente a mi alrededor, quizás de dejar de hacerme preguntas y simplemente comprender, quizás tubo una infancia difícil. Ante la frustración nos ponemos máscaras, para no sentir, para no sufrir, o por el contrario nos volvemos dependientes del dolor y del sufrimiento. Pero tiene que haber un remedio a todo esto ” La Sanación”, tiene que ser voluntaria, y la persona saber aceptar que padece una de estas heridas y sacarse la máscara y empezar a ser feliz. Perdonar y empezar a vivir.Me he descargado el libro, para poder leer y comprender aún más las 5 heridas. Gracias. Saludos.

    • Gracias por tus comentarios. Espero que disfrutes mucho la lectura del libro y sea un viaje de autocomprensión y compasión porque aprendemos definitivamente a ver con ojos más compasivos a otras personas.

  • La verdad es que no he leído la primera parte, pero lo voy ha hacer ahora mismo, creo que se ve muy interesante lo que nos recomiendas y la parte de la sanación por la que todos pasamos en algún momento para que sea eficaz debemos de tomar conciencia, no siempre es así y a algunos nos cuesta mas que a otros

  • Me ha gustado mucho, tanto como la otra parte. Planteas las herídas de una forma que se entiende muy bien, y enseguida me vienen ejemplos a la cabeza, de un sobrino, o mis propios hijos. Recuerdo comportamientos y ahora les puede poner nombre, porque realmente no sabes el porqué de esa actitud. Ahora puedo valorar muchas situaciones. Gracias por la información, leeré el libro, sin duda.

  • ¡Hola, guapa!
    Leyendo tu entrada solo puedo pensar en la crianza respetuosa y el enorme trabajo que tiene que hacer primero con los progenitores. Superar ciertas heridas de la infancia, como la humillación o la traición les hará mejores padres y podrán evitar que lo mismo les sucede a sus hijos. Sanar estas heridas es fundamental para vivir de forma plena y feliz. Un abrazo.

    • Gracias Rosa por tus comentarios. Así es. En la medida en la que nos ocupamos de sanarnos a nosotros mismos sanamos de algún modo las heridas de nuestros hijos. Yo he identificado las propias y las que sin querer he causado en el mío y con amor trabajo en sanarlas. Aprecio tus comentarios.

  • La verdad es que el post está redactado de una manera que es muy sencillo encontrar ejemplos, te felicito por ello, me ha llamado la atención tanto que he ido a leer la primera parte de Las heridas del alma, y por supuesto que bonito el final con la sanación, algo que nosotros mismos hacemos, muchos besos

  • Hola!
    Me encantó el post y me quedé con muchas ganas de leer el libro entero porque siento que todo lo que leí es demasiado cierto y quiero saber muchísimo más.
    Gracias por compartir, de todo me sentí muy identificada con La traición, me paso también a leer el post anterior.
    Un beso!

  • Esta entrada me ha gustado mucho. Sin embargo, hay algo en lo que no puedo evitar estar de acuerdo al cien por cien. Pese a las enseñanzas que le das a tus hijos, el que aprendan a calzar los zapatos ajenos y que tengan principios en sus vidas, respetando siempre a su prójimo, a partir de las enseñanzas que la misma vida te ha dado, llámese experiencia, no siempre se logra que esos niños a pesar de todo lo que puedes inculcar, crezcan con tus mismas convicciones. En lo personal y quizá me desvío un poco del tema de esta entrada, creo mucho en la libertad para que puedan decidir que límite cruzar y cuál no, uno entrega herramientas, pero no depende de uno por desgracia, cómo las utilizarán en el futuro y esto es aplicable en cualquier ámbito de la vida, incluido los sentimientos como la traición o la humillación.

    • Muy de acuerdo. Los padres somos guías y facilitadores para ellos, les enseñamos mucho con el ejemplo pero ellos al final vinieron con un propósito y seguirán sus pasos y ejercerán su libre albedrío. Lo que rescato de esto es que en la medida que nos enfocamos en sanar nuestras propias heridas ayudamos a que quienes están a nuestro alrededor también sanen; y cada pedazo de miedo o dolor que removemos de nosotros a través de buscar nuestra sanación, lo llenamos de amor y tenemos más para dar. Gracias por tus bellas palabras.

  • Hola guapa 😘 me gusta mucho este tipo de libros, hablan de cosas que deberían estar en las cabezas de las listas de nuestras lecturas. Ayudan y facilitan a que podamos comprender mejor a las personas. Luego las convivencias serian igualmente muchísimo mejores. Un besito y gracias por compartir, me lo leeré seguro.

  • Que pena no haberte leído antes, pero nunca es tarde verdad? para darse uno cuenta de como educa. Mis hijos ya son mayores y me hubiera gustado tener mejor guia para educarles mejor, siempre pienso que podría hacerlo mucho mejor. Siento que no tuve paciencia muchas veces y que quizas a veces los herí psicologicamente. Y ya no pienso en mis heridas pienso en mi responsabilidad sobre las suyas

    • Gracias Carmen. Como dices nunca es tarde para empezar a hacer algo bueno. Te comprendo totalmente. Mi hijo tiene 13, aun está en el nido sin embargo sí soy consciente de las múltiples heridas que he causado sin querer en esa etapa temprana de su niñez. Hablando con una coach de bienestar me dijo que si me enfoco en sanar mis heridas, sano las de él. Al parecer en el área de la bioneuroemoción, que ve todo lo de árboles genealógicos y su impacto en nuestras vidas, cuando una mujer sana eso tiene impacto en varias generaciones hacia adelante. Sea o no así me parece un propósito noble.

  • Hola hermosa, están genial este tipo de post para ayudarnos a centrarnos y sobre todo a sanar nuestras heridas pero para mí lo importante, aparte de ser conscientes de que las tenemos, es que todo pasa y hay que sobrellevarlo lo mejor posible intentando que no afecte a nuestra razón de ser. Salvo en casos realmente graves las heridas de una persona normal no deberían empañar lo que es ni su vida, siempre hacia delante.. muakss

    • Gracias Vanesa. Claro que sí. Aun con nuestras heridas somos geniales y lo bueno cuando tomamos conciencia de temas como este es ver cómo cada día hacemos algo en nuestro círculo de influencia para propiciar la sanación. Muchas gracias por tus comentarios.

  • No conocía el libro en el que te has basado para redactar este post, así que tendré que mirar la primera parte para saber cuáles son las 2 primeras heridas del alma. Toda la razón en que nuestros bienestar depende solo de nosotros mismos y si esperamos que dependa de los demás mal vamos. Lo que es más útil sin duda es la forma de sanación de todos los problemas, saludos!

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