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Mira el reloj y ten en cuenta la fecha y la hora, porque el presente es tu gran regalo de vida.  Es lo único seguro que tienes. 

Aún estás vivo y es más de lo que otros pueden decir.  Si estás leyendo esto cuentas con 3 privilegios adicionales:  puedes ver, tienes acceso a internet y sabes leer.  Aunque hasta este momento no te parezca nada extraordinario, solo el último punto te separa de 758 millones de personas en el mundo que no saben leer ni escribir.

Si hoy te sientes frágil, golpeado, agotado o simplemente triste son síntomas de que estás caminando con valentía y al hacerlo te estás tropezando, como le pasa a todo el que prueba, intenta y busca.

Nunca dudes de ti, de tu fuerza, de tu capacidad.  Sabes que desde que naciste eres único, un milagro de vida, un original sin copias.   Recuérdalo en este momento.

La vida está llena de altibajos.  Si las cosas parecen no darse a tu favor ahora considera que en cualquier momento pueden cambiar. Cuando el triunfo llegue recíbelo, abrázalo, saboréalo porque como todo en la vida, esta situación también pasará.

Si en este momento quieres llorar o gritar hazlo, si quieres golpear busca una almohada y hazlo.  Libérate de la rabia y el dolor, deja correr la tristeza por tus mejillas.  Ningún sentimiento es reprochable y todos son bienvenidos para sanar y crecer.   No hay aprendizaje a prueba de fallos.  Los errores y los golpes son excelentes maestros.

La carrera es contra ti mismo.  Busca la forma de superarte cada día y generar tu mejor record.  Bríndate un abrazo, una palmada en la espalda o eso que necesitas hoy.  El amor más grande y maravilloso es el que nos damos a nosotros mismos.  Solo quien se llena de amor puede entregarlo con bondad a los demás, sin esperar reciprocidad a cambio.

Ningún momento difícil, ninguna derrota o fracaso te definen.  Mañana puedes elegir de forma diferente y cambiar el curso de los acontecimientos.

Respira profundamente varias veces y descansa.  Es muy probable que en el sueño encuentres respuestas y recargues tu energía para volver a empezar.  Mañana será otro día.

Por ahora me despido con un escrito que me encanta, El hombre en la arena, de Theodore Roosevelt en su discurso pronunciado en la Sorbona de París en 1910.

“No es el crítico quien cuenta, ni el que señala con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza o el que indica en qué cuestiones quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor. El mérito recae exclusivamente en el hombre que se halla en la arena, aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones.

El que cuenta es el que de hecho lucha por llevar a cabo las acciones, el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble, el que, si tiene suerte, saborea el triunfo de los grandes logros y si no la tiene y falla, fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo, de modo que nunca ocupará el lugar reservado a esas almas frías y tímidas que ignoran tanto la victoria como la derrota.”

KEEP LIFE SIMPLE TODAY!

Tips para una vida simple y bella. Disfrútalos.

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