keeplifesimpletoday

Kit de 4 recursos para realzar la belleza del alma

Follow

Kit de 4 recursos para realzar la belleza del alma.

El alma es una parte abstracta e inmaterial que forma parte de la esencia del ser humano.  Como no la vemos, no es obvia, es usual que nos olvidemos de ella sin embargo es parte de nuestro todo.  Por eso compartimos este práctico kit de recursos para realzar la belleza del alma.

Tenemos 4 dimensiones claves:  cuerpo, mente, emociones y alma.  Cada una de ellas requiere ser cuidada y renovada.  Esto es lo que nos genera la sensación de equilibrio.

La belleza física es la que suele demandar nuestra mayor atención y es importante porque está relacionada con nuestra imagen y autoestima.  Está muy bien cuidar nuestro rostro, piel y cuerpo en general, así como velar por nuestra salud corporal e higiene.

Lo que enfatizamos en esta entrada es que le prestemos atención a cada dimensión y hoy es el turno del alma.

Si no la veo cómo la embellezco.  

Muchos sostienen que el alma incorpora nuestros pensamientos, voluntad, deseos y hasta parte de nuestras emociones.  Tomando esta idea como base te presentamos 4 recursos para realzar la belleza del alma y algunas sugerencias que pueden convertirse en tus herramientas de belleza interior.

Practica el perdón.

Si algo libera, limpia y quita cargas pesadas es perdonar.  Sabes que lo has logrado cuando puedes recordar o comentar la situación en la que te sentiste lastimado, sin huellas del dolor, la rabia o el resentimiento que inicialmente sentías.  El perdón es un proceso de liberación.

Si tus emociones se han añejado es vital que las vayas liberando a través de alguna actividad que te resulte terapéutica y sanadora.  Puede ser escribir, dejando fluir todos esos sentimientos; dibujar, llorar o gritar.  Aquí la clave es liberar, dejar salir esa carga emocional para dar nuevamente espacio a la calma.

Actividad:  identifica esos asuntos que todavía te incomodan al recordarlos y descarga todo el malestar que sientes escribiéndolos.  Es posible que requieras repetir este ejercicio varias veces.  Notarás que a medida que lo haces la intensidad de algunas emociones irá bajando.  Así sabrás que vas por buen camino en este proceso.

Cuando sientas que has logrado más calma di que perdonas a la(s) persona(s) que consideras te lastimó(aron) y que entiendes que como tú, actuaron de acuerdo a sus mejores intereses.  Si puedes, visualiza a la(s) persona(s) e imagina que está(n) frente a ti y que le(s) dices te(los) perdono.

Te recomiendo ver este video de una sobreviviente de los campos de concentración y su proceso para perdonar.

Elimina la culpa.

Es lo contrario al punto previo.  Acá eres tú quién siente que agredió, lastimó o le falló a otros, entonces llevas en el alma el peso de la culpa.

La culpabilidad mina nuestra alegría, nos genera incomodidad y también dolor.  Es como una mancha que sentimos en el alma y que por más buscamos la forma de lavarla, no hay limpiador que la remueva.

Actividad:  la culpa requiere que apliquemos el perdón hacia nosotros mismos.  Empezamos por perdonarnos, ya que somos seres humanos expuestos a cometer faltas.  También puede implicar que seamos nosotros los que pidamos disculpas, a quiénes sentimos que afectamos con nuestros actos, ya sea que la persona acepte o no esta acción, para dar pie a un proceso de sanación.

En el sentimiento de culpa hay una vocecita torturadora, esa que nos recuerda mil veces la falla y sufre de amnesia selectiva con nuestras buenas acciones. Por ello otra tarea es listar, mental o físicamente, muchas cosas buenas, maravillosas que has hecho para contrarrestar a ese subconsciente traicionero que solo nos pasa las imágenes relacionadas con nuestra falta.

Mira y escucha cosas edificantes.

Todo lo que vemos y escuchamos estimula nuestros pensamientos que a su vez, nos generan emociones.  Y terminamos actuando, de acuerdo a como nos sentimos.

Si todo empieza con lo que hay en tu mente, evita meterle basura, información negativa, dolorosa, destructiva.

Actividad:  durante una semana nútrete a propósito solo de información positiva, de noticias que han tenido un impacto bonito, de películas que te hagan reir y conectar con las cosas buenas de la humanidad; de libros que te transmitan paz y esperanza, de música con la que te sientas relajado(a).

Y te preguntarás, por qué quieres que viva en La La Land por una semana.  Recuerda que lo que es adentro, es afuera.  Entre más llenemos nuestro mundo interior de sensaciones positivas, estas se replicarán o manifestarán con más fuerza en nuestro mundo externo.

Este paso es como aplicar un tónico revitalizante para el alma.

Elige con cuidado tus emociones.

Aunque nos queramos sacudir la responsabilidad de muchas reacciones, nosotros elegimos cada una de las emociones que manifestamos.  A veces decimos que el otro las provocó con su actitud pero al final del día, nosotros las escogimos para responder a lo que otra persona nos hizo.  La pelota está en nuestra cancha.

Actividad:  como bien lo sugiere el maestro de la inteligencia emocional, Daniel Coleman, lo que más nos ayuda a seleccionar la actitud y las emociones correctas es lo que el define como awareness o toma de conciencia.

Un ejercicio que ayuda a esto es hacer un repaso diario cada noche de cómo actuamos durante el día; cuáles fueron esas emociones dominantes y en qué situaciones las aplicamos.  Si detectamos que estuvimos muy reactivos y malhumorados, pensar qué otra opción cabía en esa situación.

El hecho de tomar conciencia de cómo estamos actuando, es el paso inicial para hacer mejores elecciones de nuestro inventario emocional.

¡Gracias por visitar nuestro sitio!  Abajo un regalo, una hoja de actividades para que empieces hoy mismo a realzar la belleza de tu alma.

[siteorigin_widget class=»WP_Widget_Media_Image»][/siteorigin_widget]
Salir de la versión móvil